Lo que me recuerda:

Sevilla 1990, estaba yo jartándome de servesa con mi gran amigo ugenio “el loko” en el bar de juanichi a 60 pejetas el tanque cuando en de repente y debido a la caló que hasía, 45 grados a la sombra de un bellotero que daba las bellota como puños, se quita la camisa y eso no era un pecho, eso era un tebeo del mortadelo, tenía el tío más dibujito que los tapón de la fanta.

quillo loko ¿dónde te has hecho esos tatuaje?

dice: dónde va a ser, en barcelona, en to el medio de la rambla, un chino, una vez que fuí pallá. 16.000 pejetas el billete de autobús, 22 horas de viaje con un chofe que el tío no era más saborío porque no podía, no paraba el tío ni en los stop. por fin llegamos a la estasión de san no se quien a barcelona, me bajo, 3 horas buscando la boca del metro, cuando la encuentro me meto y me salgo, y cuando salgo otra vez a la calle, allí estaba cayendo agua pa llevarse 3 meses sin regá las maseta, 2.500 millones de litros por metro cuadrao. ¡dios mío de mi arma, barselona qué es lo que es, una siudá o un pantano!. en la rambla no había gente, no había perros, no había gatos ni palomas, y el chino ¿cómo va a estar el chino? allí, los tíos de los kioscos en vez de piriódico estaban vendiendo chubasqueros, paraguas, canoas… no había visto yo más agua en to los días de mi vida.

¡ay virgen santa!
voy a hacerme un tatuaje en el brazo derecho, y si no me cabe to lo que me quiero poné cogeré un trosito de pecho. Voy a ponerme amor de madre, dentro de un corasón pepi te quiero, voy a ponerme este brazo es de uno que hizo la mili en la legión, y por supuesto voy a ponerme la cara de camarón.