War… War never changes
Sin disfraz
Y es que casi me lo creo. Durante un momento de fijarme poco en el robot en sí, me ha parecido real, pero en una mirada más exhaustiva del invento, he podido darme cuenta de la ilusión. Ya me parecía raro a mí que con unas patas tan débiles la silla se mantuviera tan estable.
Es una buena idea para el próximo carnaval. Vía Gizmodo.
| Imprimir artículo | Este artículo fue publicado por Joan el 13 noviembre 2007 a las 17:21, y está archivado en Gadgets. Sigue las respuestas a esta entrada a través de RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o enviar un trackback desde tu propio sitio. |